domingo, 17 de mayo de 2015

Tragedia en el K2 (1986) - 2ª parte

Como contaba al final de la 1ª parte de la Tragedia en el K2, quedaban cuatro expediciones que no se daban por vencidos.
Los británicos, liderados por Alan Rouse (1951-1986) en la arista noroeste; el grupo polaco de Janusz Majer (1946), quienes aún no renegaban de la Magic Line; los austríacos con Kurt Diemberger (1932) a la cabeza; y una macro-expedión surcoreana, que nada tenía que ver con las demás. En ella, se contrataron cientos de porteadores, equiparon con cuerdas fijas y llevaron oxígeno para facilitar la ascensión.

Rouse (izda), Diemberger (arriba derecha) y Majer (abajo derecha)




El primer varapalo fue para la expedión de Rouse cuando al no alcanzar la cima el 23 de julio, todo su equipo marchó de vuelta a las islas, exceptuando al propio Rouse y al escalador y cineasta Jim Curran.

Foto de la expedición británica al K2


A principios de agosto, los equipos volvían a la pared. Por una parte, los compañeros de Majer, Przemysław Piasecki, Wojciech Wróż (1942-1986) y el checoslovaco Peter Božík (1954-1988) lograban la ansiada Magic Line el 3 de agosto.

Piasecki (izda), Wróż (arriba derecha) y
Peter Božík (abajo derecha)


Ese mismo día, la expedición surcoreana también puso a tres de sus hombres en la cima, Bong-Wan Chang (1952), Chang-Son Kim (1960) y Byong-Ho Chang (1961), quienes eran los únicos que usaban oxígeno embotellado en su escalada por los Abruzzos. Al día siguiente el grupo perdería a uno de sus porteadores, Muhammad Ali (fallecido en 1986), por una caída de piedras cerca ya del campo I.

Diemberger (izda), Majer (derecha) y Kukuczka (atrás)



Los dos grupos se encontraron en el descenso hacia sus respectivos campos IV cuando cayó la noche. Wróż no llegó a alcanzar su tienda, y desapareció en el descenso.

Al día siguiente, mientras ellos seguían su descenso, otros aprovechaban el día, que empeoraba por momentos, para alcanzar la cima por la vía de los Abruzzos. Rouse y la polaca Dobroslawa Wolf (1953-1986) partían hacia la cima los primeros, pero eran superados por los austríacos Willi Bauer (1942) y Alfred Imitzer. Tan solo Wolf no llegó a pisar la cumbre, y cuando los otros tres regresaban de ella, la ayudaron a volver al campo IV.

Dobroslawa Wolf


Un paso por detrás iban Diemberger y su pupila, la inglesa Jullie Tullis (1939-1986). Rouse y los demás trataron de persuadirlos por lo tarde que habían comenzado, pero estando tan cerca de la cumbre, no querían dejar pasar la ocasión de alcanzarla. Y lo hicieron, a costa de tener que vivaquear a la interperie esa misma noche.

Jullie Tullis


Con mucha suerte, y tras una caída sin consecuencias de 100 m, el día 5 de agosto llegaron al campo IV. Con su tienda destrozada por el viento, Tullis se acomodó con Bauer, Imitzer y el único que no había intentado la cima, su compañero austríaco Hannes Wiesser (fallecido en 1986). Por su parte, Diemberger se quedó con Rouse y Wolf.

Durante una semana, nadie sabría más de ninguno de ellos, hasta que Bauer, el día 11, volvió al campo base y contó lo sucedido.
Foto durante desde la cima del Broad Peak con el K2 al fondo. Kurt Diemberger (1957)

La inglesa Tullis había fallecido mientras dormía la noche del 6 al 7. Para el día 8 seguían atrapados y sin comida ni combustible, por lo que aprovecharon la ventana de buen tiempo del 10 para bajar. Rouse, sin fuerzas, se quedó en su tienda del campo IV para siempre.

Los austríacos Wiesser e Imitzer también fallecieron al poco de comenzar el descenso, y los tres restantes, Bauer, Diemberger y Wolf se dirigieron, con la ayuda de las cuerdas fijas surcoreanas, hasta el campo II directamente pues el III había desparecido bajo la nieve. Mientras los dos primeros llegaban y reponían fuerzas en él, hacía ya dos horas que habían perdido el contacto con la polaca Wolf. Un año más tarde un equipo japonés encontraba su cuerpo atado a las cuerdas fijas.

El día 11, Bauer se adelantó para llegar al campo base y pedir que un equipo de rescate en el que se encontraba el cineasta Curran para socorrer a Diemberger. Esa misma noche lo encontrarían y lo pondrían a salvo.


El día 16, tanto Bauer como Diemberger fueron trasladados en helicóptero a la localidad paquistaní de Skardu.

Compagnoni y Lacedelli, los primeros en alcanzar la cima del K2 (1954) 


Posteriormente, Diemberger fue duramente criticado por haber dejado a Rouse sólo en su tienda, aunque tanto Curran como Bauer salieron en su defensa.

Así fue como en el verano de 1986 se abría la cara sur del K2 y además se alcanzaba la cima por la Magic Line. Sin embargo, hubo un coste muy elevado y países de todo el mundo perdían a sus mejores alpinistas, dejando la cifra de fallecidos en 13:
Austria (Wiesser e Imitzer), Estados Unidos (Smolich y Penington), Francia (Liliane y Maurice Barrard), Gran Bretaña (Rouse y Tullis), Italia (Casarroto) y Polonia (Piotrowski, Wróż y Wolf). Por supuesto, no me olvido de uno de esos alpinistas que siempre pasan desapercibidos y del que no hay información, pero cuyas acciones hacen que muchos otros suban y bajen de la montaña a salvo, el paquistaní Ali.

*El propio Diemberger escribió un libro sobre lo ocurrido, denominado "K2, el nudo infinito".
También Jim Curran escribió "K2, triunfo y tragedia".

2 comentarios:

  1. " Hemos alcanzado nuestro sueño y hemos dado todo lo demás a cambio". K.Diemberger.

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  2. Una temporada, esa de 1986, en la que se aunaron, algunos de los mejores alpinistas de la época y que lamentablemente acabo en una tragedia que hoy en día es ya mítica. Buen recordatorio.
    P.D. 1995, otra gran tragedia en el Chogori.

    Saludos desde Montanejos (Castellón)

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